Carnaval Coiteco

ENTUXSENTIDOS 20/02/2012 0
Carnaval Coiteco
  • Vivier el Carnaval de Coita es una experiencia inigualable.
  • La celebración por las calles incluye arrojar globos con agua, huevos y talco o harina a los espectadores.
  • Un Carnaval lleno de magia, colores, alegría y mucho más.
  • Un Carnaval con alto contenido religioso.
  • Los Chores son los personajes que aportan alegría y realizan travesuras a la población.

Fotos de la Galería: Claudia Lobatón.

Tres días antes del miércoles de ceniza, da inicio en Ocozocoautla de Espinosa —comúnmente llamada Coita— el tradicional carnaval zoque, herencia prehispánica de gran colorido en el que se honraba en la antigüedad a Tajaj Jamá (Padre Sol en lengua zoque), pidiendo su intercesión para gozar de lluvias y cosechas abundantes. Con la llegada de los españoles conquistadores, la ceremonia se turnó sincrética, mezclándose las antiguas creencias de los zoques con la nueva religión impuesta por los colonizadores y sus evangelizadores, frailes dominicos en este caso. Así, el carnaval representa, mediante diversos bailes ejecutados al ritmo de 24 arcaicos sones interpretados con tambores y flautas de carrizo, la eterna lucha entre el bien y el mal según la religión católica, con personajes que recrean pasajes bíblicos —como el enfrentamiento de David y el gigante Goliath— y la batalla entre moros y cristianos, combinados con figuras propias de la ancestral cultura zoque, como tigres y monos, por citar algunos.

Para la celebración del carnaval, los habitantes de los diferentes barrios de Coita conforman juntas representativas, en las cuales los integrantes son elegidos democráticamente. Así, se organizan varios “cohuinás” (término zoque que significa “casa del jefe donde se celebra la fiesta”), estructura zoque de orígenes remotos que servía para la continuidad de las tradiciones y que ahora funciona como especie de cofradía. Antiguamente, las cohuinás eran ermitas o capillas custodiadas y cuidadas por un jefe de familia varón, quien recibía el nombre de “cohuinahatá” —padre de la cohuiná—.

Actualmente, las cohuinás son casas particulares ubicadas en los diferentes barrios de Coita que albergan a los santos y donde se organizan las actividades necesarias para su culto y celebración. Así, cada cohuiná festeja a un santo y a uno o varios personajes característicos del carnaval zoque. Entre las figuras alabadas se encuentra San Antonio Abad, Santo Domingo de Guzmán, San Bernabé, San Miguel Arcángel, Santa Martha y la Virgen de la Natividad. Además, el carnaval zoque coiteco está plagado de caracterizaciones llenas de simbolismos, como las siguientes:

El Mahoma: es el personaje distintivo de esta fiesta tradicional, su nombre nos remite a los árabes, enemigos del cristianismo en los siglos antes de la llegada de los españoles conquistadores. Hay varios Mahomas durante la celebración, generalmente llevan una máscara de madera, un sombero muy colorido, una capa, espejos y polainas adornadas con campanas.

El David: es un niño vestido con gran colorido, representando al David bíblico que enfrentó al gigante Goliath. Lleva una honda, además de ballesta, morral y machete. Representa “el bien”.

El Caballo: su función es ayudar al David en su lucha contra Goliath, y representa a Santo Domingo.

El Tigre: representa la fuerza de la naturaleza, y también el coraje y valentía de los zoques.

También existen Monos, Tatamonos y Arreadores, Cazadores, Chores (personajes que abundan durante el carnaval, llevan máscaras al igual que los mahomas, pero buscan entretener y divertir a los asistentes a la fiesta) y Soldados, que también utilizan máscaras. Cada personaje representa una función particular dentro del ritual y danzas del carnaval zoque coiteco, y sus atuendos son un derroche de color, mezcla de elementos tradicionales con objetos cotidianos que se fusionan para hacer caracterizaciones únicas. Dentro de las danzas resaltan la de los enlistonados y la del tigre. Así, los coitecos reviven su herencia zoque, cristiana y mora a través de un carnaval muy singular que los identifica y unifica. El carnaval dura una semana aproximadamente, durante la cual los coitecos participan con gran entrega de su fiesta, sin distinciones de ningún tipo, hermanados por la tarea de perpetuar esta tradición heredada de sus ancestros. Además, cada cohuiná hace gala de la hospitalidad de los coitecos, pues en ellas se recibe y se alimenta a quien se acerque al festejo.

Para quienes quieran visitar Coita en estos días de festejo, deben tomar en cuenta que, al igual que muchos carnavales de nuestro país, la celebración por las calles incluye arrojar globos con agua, huevos y talco o harina a los espectadores. Sin embargo, éste es un costo menor si se compara con la magnífica oportunidad de disfrutar una fiesta de gran colorido y tradición que arrebata los sentidos de quienes tienen la oportunidad de presenciarla.

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